Quizás muchas veces hayas escuchado decir que “viajar es lo único que compras que te hace más rico” y esta frase no podría ser más acertada. De hecho, muy pocas son las cosas en este mundo más valiosas que un viaje y muchas veces nos olvidamos de ello. A continuación, compartimos algunas de nuestras visiones acerca del verdadero significado de viajar:

Es cierto que nuestra formación académica es importante, pero ¡qué mejor escuela que un viaje! Aprendemos acerca de diferentes culturas, de su historia, sus tradiciones, su gastronomía, patrimonio, estilo de vida…en fin, de todo lo que forma parte de su identidad.

Viajar nos enseña a comprender otras realidades. Y es que, solo saliendo del territorio que conocemos podemos en realidad comprender, y quizás experimentar, lo que vive el resto del mundo en su día a día ¡nada más enriquecedor que esto! Este es uno de los motivos por los cuales se considera al turismo como motor para promover la paz mundial. Viajar nos ayudará a ser más tolerantes y a empatizar con los demás.

También es cierto que al viajar salimos de nuestra “zona de confort”. Un viaje representa escapar por un periodo de lo que cotidianamente conocemos y expandir nuestros horizontes. Nos abrimos más al mundo y a sus grandes posibilidades y esto nos da un nuevo, o más amplio sentido de vida.

A parte de visitar un territorio, viajar nos permite crear nuevos lazos de amistad. Nada más grato que conocer gente de diferentes partes del mundo…visitarlos luego en su país de origen es otra invitación a seguir viajando.

Nos da ideas. Quizás eso que viste en tal pueblo y te encantó y que por más que busques no logras encontrar en tu ciudad, puede convertirse en una oportunidad de emprendimiento.

En muchas ocasiones, viajar nos desconecta por un momento de la tecnología y todo el estrés que trae consigo el estar siempre conectados (sin implicar que esto sea algo negativo). Y es que a veces necesitamos desconectar para volver a sentirnos “Presentes” y recargar energías.

Viajando apreciamos lo que tenemos de vuelta en casa y reforzamos nuestra identidad ¡nada mejor que lo que somos y el lugar de dónde venimos! Por tanto, podemos también decir que un viaje es una invitación al autodescubrimiento.

Algo que quizás muy poco se dice pero que también es muy cierto, es que, para verdaderamente conocer un lugar, debemos recorrer grandes distancias y si lo hacemos caminando (la mejor opción según mi opinión) ¡mucho mejor! Entonces, ayudamos también a nuestra salud.

Viajar te brinda nuevas alternativas y te inspira. En muchas ocasiones aprendemos a ser más flexibles y pacientes, aceptando los imprevistos de la vida. En otras palabras, desarrollamos la mejor versión de nosotros mismo.

Como último punto, pero no menos importante, viajando ayudamos dinamizar la economía de cada destino que visitamos. El turismo, cuando es desarrollado de manera responsable, es un potente generador de divisas, lo que trae inmensos beneficios a la comunidad que te recibe, ¡qué mejor que contribuir a su constante crecimiento y mejora!

Cualquiera que sea el destino, sea a una hora de tu ciudad de origen o cruzando el océano, ¡animémonos a viajar responsablemente y a expandir nuestros horizontes!

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